Hola a todos, escribo para avisar que voy a mudar mi blog a una nueva pagina mucho mas linda y organizada, dejo el enlace para que la puedan visitar. (este blog va quedar inactivo).
entra al nuevo blog acáhttps://efimeramentemortales.ga/
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El espacio que se encuentra entre la nada y el todo es su lugar. Se mueve con facilidad entre los hechos y la inercia, entre los deseos y los miedos. Se alimenta del ego, la pasión y la esperanza.
El cazador de sueños perdidos está ahí, dentro tuyo, dentro mío. Devorando día a día la ilusión, la quimera ideal que se crea entre el puedo y el no puedo.
En este episodio doy total libertad a mi yo historiador y voy a hablar sobre el mito de Lilith. ¿La primer mujer antes que Eva? ¿La primer feminista? ¿la primer mujer en rebelarse ante el mandato masculino?
Veni, dale play y respondamos juntos todas esas preguntas.
Hola a todos y todas, bienvenidos a un nuevo episodio de cazador de sueños. Esta loca aventura que estoy iniciando en el maravilloso mundo de los podcast. Es un gusto para mí reencontrarme nuevamente con ustedes en este séptimo episodio.
Para esta semana voy a volver a mis orígenes y reencontrarme un poco con la historia, estuve investigando y preparando un tema más que interesante para ustedes. Quiero hablarles sobre los mitos, pero principalmente de uno en particular, el de Lilith. Quizás mucho no lo hayan escuchado nunca y para serles 100% sincero yo tampoco lo conocía hasta que navegando por internet me encontré con un artículo que lo mencionaba y decidí seguir profundizando mas sobre el ya que creo que es un mito que aplica y puede explicar muchos porqués de nuestra sociedad actual.
Primero y antes que nada me gustaría definir que es un mito, todos tenemos alguna noción en nuestra cabeza o escuchamos esta palabra alguna vez, seguramente la podremos relacionar a alguna película épica, serie o relato sobre alguna de las antiguas civilizaciones de nuestro planeta, principalmente griegos y romanos ya que son los más conocidos. Pero los pueblos vikingos, eslavos y nuestros pueblos originarios tenían también una fuerte tradición mitológica. Pero Silvio, ¿Qué función cumplía la mitología en estas sociedades? Pregunta clave.
Los mitos eran fabulas o relatos que servían para explicar lo inexplicable, es decir todo eso que estaba por fuera de una explicación que podríamos llamar más racional o lógica. Por ejemplo, los aztecas construyeron mitos para explicar la sucesión de días y noches.
Los mitos se vuelven constructores de realidad, el mundo que habitamos es el que imaginamos y esto les servía a estas sociedades para comprenderse a sí mismos y a su propia historia. Pero los mitos también cumplían otra función, que era la de legitimar o deslegitimar los diversas actos dentro de la conciencia colectiva de la sociedad. Los mitos ordenaban la vida de estos pueblos.
Bueno después de esta suuuuper resumida pero necesaria introducción quiero empezar con el mito de Lilith, ¿es Lilith la primera mujer feminista? Ahora lo vamos a descubrir.
En el caso de la mitología judeo cristiana la presencia de mitos es casi inexistente, ya que desde su punto de vista todos los acontecimientos relatados en la biblia tienen carácter de hechos históricos, es decir que desde su creencia estos hechos ocurrieron en realidad, limitándose a tildar de mito a todas las tradiciones paganas. Y es algo totalmente lógico, como vamos a comparar la fantasía de un tal Odín que vive muy pancho en el Valhala con la de nuestro Dios que creó el universo en 7 días (salteándose a los dinosaurios que nunca existieron), por favor, no me vengan con boludeces.
En fin, uno de los pocos mitos que se pueden rescatar de la biblia pero que se desarrolla de manera mucho más profunda en libros hebreros como la cabala, es el de Lilith. Lilith fue la primera mujer en el planeta, según estas tradiciones existió antes que Eva.
¿Cómo sucedió esto? acá decidí descontracturar un poco el relato para no volverlo tan formal, así que me tomo mis licencias, sepan disculpar.

Como dios creo el planeta, las plantas y animales, creo también a Adán el primer hombre. Pero Adán era el único que no tenia pareja, entonces ahí nomas le chiflo a dios que seguramente andaría creando otros universos y le pidió una compañera. A dios le pareció lógico y de la misma manera que lo creo a él, creo una mujer. Ojo a este dato, Lilith no nace de una costilla de Adán, como lo hace con Eva, sino que la crea igual que a Adán, es decir a su imagen y semejanza.
Bien, acá viene la segunda parte de la historia, resulta que Adán viendo como todos los animales comenzaban a poblar el mundo y reproducirse quiso hacer lo mismo con Lilith y entonces bueno, ustedes se imaginaran. Pero acá aparece el problema, cuando quiere tener relaciones con Lilith este se coloca arriba de ella, en lo que conocemos comúnmente como la posición del misionero, esto a Lilith no le gusto nada y se revela, le plantea el por que el tiene que estar arriba y tener una posición dominante si son iguales, creados de la misma forma.
– “Osea, bajate de la palmera Adán que acá no se jode”, Lilith le puso los puntos de entrada.
Y esto no fue lo peor, ante la negativa, Adán se quedo caliente en todo sentido y no supo entender el no, (no es no Adán, siempre no es no) y entonces no tuvo mejor idea que querer forzarla, es decir violarla… si, así como escuchan, el primer hombre fue un violín, gracias Adán por la buena reputación que le diste de entrada a nuestro genero, puteadas más que bien recibidas. Imagínense como se puso Lilith, lo saco cagando a Adán y escapo del paraíso hacia las costas del mar Rojo, que según dicen estaba lleno de demonios y donde Lilith pudo disfrutar libremente su sexualidad sin rendirle cuentas a nadie.

Cuando dios se entera de esta situación envía tres ángeles a buscar a Lilith, pero esta se niega a volver. Ninguna boluda la mina, mira si iba a dejar la playita del Mar Rojo y la festichola con los demonios para volver con el machista y violento de Adán. Ante la negativa, dios se enoja y decide castigarla condenándola a que cada día diera a luz a 100 demonios que morirían en el acto.
Obviamente todo esto ni siquiera se menciona en la biblia, donde solo se hace alusión a Lilith una vez y con una fuerte connotación negativa. Pero lo interesante acá es toda la construcción que se realiza en torno a este mito, recordemos, los mitos son fabulas creadas para explicar una realidad que legitima practicas, instituciones y ritos de la sociedad.
Y el mito de Lilith se asocia inmediatamente a la perversión y la falta de castidad. Su rebeldía es vista como algo completamente negativa, rebeldía ante la dominación de un hombre. Y esto a su vez sirve para construir otras figuras que si cumplen con las condiciones de mujer obediente y devota, acá es donde entraría Eva y la virgen María, quien sería el claro modelo de mujer casta, pura y devota. Ambas se convierten en la total antítesis de Lilith, quien se encargaría de ocupar el lugar de ese otro totalmente negativo sobre lo que se construye el deber ser.
Es aquí donde nos encontramos el castigo a la mujer rebelde, aquella que reclama igualdad y es expulsada del paraíso, que disfruta de su sexualidad con libertad y es castigada por ello.
Y si lo miramos desde una mirada mas metafórica y abstracta, Lilith es ese inconsciente animal, el sexo, el ocio y la insolencia, toda nuestra esencia natural, pero que va en contra de los preceptos sobre los que se quería construir la creencia judeocristiana. Ella representa todo eso que enferma a la sociedad, a una sociedad que busca reprimir esa parte animal y natural de sus individuos.
Eva por su parte seria nuestra parte “civilizada”, la que mostramos a los otros, la aceptada como norma.
Retomando la idea de mito, Vemos como se construyen arquetipos y modelos que son asumidos como corrientes en la sociedad, es decir, los mitos construyen realidades sociales sobre aspectos concretos de nuestra vida cotidiana y que asumimos como propios y reales.
El mito de Lilith es solo uno de los muchos ejemplos de cómo a través de la tradición y del mito en la cultura judeo cristiana, se legitima todo un modelo de dominación sobre la mujer construido desde la visión del hombre en tanto y en cuanto una mujer debe ser y comportarse, y, así mismo, estableciendo el correspondiente castigo a su rebeldía.
Este obviamente es un análisis muy resumido de un tema que da para tratarlo en profundidad y desde miles de ángulos y miradas. Pero no quería dejar de compartir con ustedes mi humilde mirada, para tener más presente como se pueden observar estos discursos e ideas que en fin están creadas y construidas por un sector determinado la utilizan como un elemento de poder para construir su cosmovisión del mundo. Una idea que se toma como normal y natural y se trasmite de generación en generación, pero que no deja de ser eso, una construcción creada por los hombres y utilizada con un fin en particular.
Bueno, espero que les allá gustado el episodio de hoy, un episodio distinto, donde volví un poco a mis raíces históricas, tengo el historiador adentro que siempre quiere salir en algún momento y hoy le di vía libre para que se exprese tranquilo.
Como les digo siempre, gracias totales por estar del otro lado y nos encontramos en el próximo episodio de cazador de sueños.
Hola a todos y todas, bienvenidos a un nuevo episodio de cazador de sueños. esta loca aventura que estoy iniciando en el maravilloso mundo de los podcast. Silvio les habla y doy comienzo a este sexto episodio. Un episodio quizás un poco mas personal o por ahí mas relacionado a una vivencia particular, pero que creo les puede servir a muchos para animarse y dar el gran paso, no solo con un libro, sino también se puede aplicar a otras esferas de la vida.
Pero si hay una idea que voy a mencionar ahora y la repetiré seguramente a lo largo del episodio es la de accionar, accionar y accionar. De nada sirven los sueños si no movemos cielo y tierra para conseguirlos, dejar atrás los miedos, despojarse de los fantasmas y hacer oídos sordos al que dirán es clave para dar ese gran paso hacia nuestros objetivos.
Mi libro comenzó a formarse hace unos cuantos años atrás cuando escribí los primeros cuentos que hoy forman parte de Cazador de sueños. Pero todos los tenia muy bien guardados y fueron contadas con una mano las personas a las que se los mostré. Tenia terror a la devolución y critica del afuera, la verdad que me daba bastante miedo exponerme de esa manera, quizás por que dudaba mucho del valor o calidad de lo que escribía. En fin, varios de esos textos pasaron del papel a la compu y sobrevivieron varias mudanzas de archivos entre computadoras y seguían ahí, sin que pudieran ver la luz.
A lo largo del 2019 y tras un largo proceso de autodescubrimiento que aun estoy atravesando decidí retomar la escritura, algo que tenia bastante relegado y que solo realizaba muy debes en cuando. Así fue que inicie dos talleres literarios acá en mi ciudad, el primero con Pablo Albornoz y el segundo con Gustavo Rocha, dos genios que supieron despertar nuevamente mi beta mas creativa y darme disparadores e ideas para mucho de los textos de Cazador de sueños. Así fue como a lo largo del 2019 y casi sin darme cuenta fui dando forma a un simple borrador de lo que seria mi libro, estaba ahí, todo desarmado como un rompecabezas, solo tenia que pulirlo y ordenarlo un poquito.
Pero ¿Cómo surgió la idea de pasar de tener un montón de textos desparramados en cuadernos sin querer que nadie los viera a querer publicarlos en un libro?
Que pregunta mas difícil de responder. Para hacerlo simple voy a mencionar dos factores o puntos claves. El primero fue sin dudas una serie de personas que conocí a lo largo de este proceso de autodescubrimiento que les había mencionado anteriormente y principalmente Marcela Molinari, una Coach con la que realice un hermoso proceso y en el que descubrí de una manera vivencial que yo debía convertirme en líder y actor principal de mi propia vida, en moverme y accionar para que lo que yo tanto había soñado y visualizado se vuelva realidad. Aquí es donde traigo esta bella frase de Los Cafres, la suerte es amiga de la acción. Si no accionamos y nos movemos no hay suerte que haga nada. Asique gracias marce por ese tremendo empujón.
Y el segundo punto clave fue una propuesta desde el taller de Gus que nos proponía hacer una encuadernación pequeña y artesanal de uno de los cuentos que habíamos escrito y realizar una pequeña presentación de los mismos entre amigos y conocidos. Esta propuesta primero que nada y no les voy a mentir me genero muchos miedos, a invitar gente, que me leyeran, hasta les soy sincero tenia miedo que supieran que escribía, una boludes mas grande que una casa ahora que lo pienso, pero bueno, en ese momento todas esas cosas se cruzaron en mi cabeza.
En fin, dejando afuera estos fantasmas, la idea me copo un montón y me re entusiasme con publicar mi primer cuento, pero un día y de la nada la lamparita se me prendió y me dije…. “por que voy a publicar solo un cuento si tengo material como para hacer un libro completo?” Cara dura ante todo.
Y fue así como primero empecé a revisar el material con el que contaba y al ver que se podía armar algo interesante para luego ponerme en contacto con editoriales o graficas para averiguar los costos de edición y publicación. Mi cabeza pensaba que todo eso seguro salía una fortuna, que no iba a poder pagar.
Acá es donde hubiera sido mas fácil quedarme con mis excusas, por que esto no era mas que una excusa y dejar el libro archivado para mas adelante, para cuando tuviera plata o se presentaran las condiciones perfectas (algo que nunca pero nunca va a pasar, lo de las condiciones perfectas digo, espero que la plata en algún momento se de) pero supere este barrera y me anime a preguntar. Y así di con una editorial cordobesa, Tinta Libre, que trabaja mucho con autores que se están iniciando y con la modalidad bajo demanda. De esa manera los numero se acomodaban mucho mas a mi presupuesto. Al final no tenia que ser millonario para publicar un libro.
Pero los miedos a que me leyeran seguían ahí, era como rebelar un parte intima de mi y ahora hacerlo publico, al alcance de todos. Pero para esto aplique una técnica especial que vengo utilizando hace unos años, una técnica secreta que se las voy a revelar ahora a ustedes y esa técnica es….. no pensar. Así de simple, dejar la cabeza de lado por un momento y hacerlo, dejar de inventar teorías de todo lo que podría pasar, dejar de avivar fantasmas y solamente hacerlo, sin pensarlo ni nada. Así sin pensarlo mucho fue como firme el contrato con la editorial, mas adelante habría tiempo para batallar contra esos miedos, pero el primer paso ya lo di y el primer combate lo gane.
Entre noviembre y diciembre dedique varias horas por día a leer y releer cada cuento , corregir ideas y pude terminar de armar el primer borrador para presentar a la editorial.
Todo lo que viene después es el proceso de edición y diseño del libro, el maquetado como se le dice mas precisamente, pero es algo mas técnico que escapa un poco de lo que quería hablar en este episodio y que también debe variar de acuerdo a cada editorial. Pero lo podría resumir en un ida y vuelta constante con las distintas áreas, corrección del texto, diseño de tapa y tipografía, difusión y publicidad, cada una con sus detalles particulares.
Pero lo que si quiero resaltar es que no se dejen paralizar por sus miedos o dudas, no se pongan excusas, averigüen, pregunten, infórmense con gente que sabe o que ya lo haya echo, en cualquier cosa que quieran realizar. Si tienen un sueño o un proyecto trabajen día a día para materializarlo, muchas veces termina siendo mas simple de lo que creemos. Aun hoy después de varios meses con Cazador de sueños ya circulando, todavía no me creo que publique un libro, que mi libro forma parte de muchas bibliotecas y que muchos se sentirán identificados con mis palabras. Es un sueño en vida el que cumplí, pero lo lleve adelante accionando, si yo lo hice cualquiera de ustedes pueden realizar cualquier sueño que tengan. Solo hay que dejar de tirarse a menos, destrozar los no puedo, frenar la cabeza y darle derecho y fuerte a donde diga el corazón.

Estoy super feliz la verdad, me encanto compartir este episodio con ustedes y espero que les sirva, ya saber si tienen algún amigue al que le pueda interesar se lo comparten yo mas que agradecido de poder llegar a mas gente.
Hoy les voy a dejar como cierre un breve texto que simboliza un poco el por que escribo.
Gracias a todas y todos por estar del otro lado, nos escuchamos en el próximo episodio de este cazador de sueños.
Quiero que sepas de mí que soy un alma que busca volar alto, alegre y feliz. Un alma que busca la libertad de poder expresar lo que ve, lo que siente y escucha a través de las palabras. Que busca trasmitir la pasión, los sueños y tristezas, que busca hacer aflorar las emociones más profundas.
Quiero que sepas que quiero ser lo que escribo y que lo que escribo sea parte de mi, que mis letras me representen y que el papel perpetué mi yo el día que mi cuerpo ya no camine por el mundo. Quiero que sepas de mí que soy miedos e incertidumbres, soy sueños y valentías, soy mis luces y mis sombras.
Quiero que mis letras sean mi corazón abierto, transparente y autentico. Quiero que sepas, que muchas veces la frustración me gana pero que siempre la motivación es más grande al igual que mis sueños.
Silvio Godoy Argiz.
Montañas que besan las nubes, lagos donde el agua se confunde con el azul del cielo, bosques de cuento y un entorno tan amigable que invita al disfrute pleno de todos los sentidos. Tentador ¿no?


La ruta de los 7 lagos se convirtió con el paso del tiempo en el recorrido por excelencia de los cicloturistas argentinos y extranjeros que quieren conocer nuestra hermosa Patagonia. Una perfecta combinación de paisajes de ensueño, infraestructura para recibir a los viajeros y la posibilidad de conocer a otros apasionados de la bici en el camino, convierten a este circuito patagónico en una opción muy tentadora para aquellos que recién se inician como así también para los más experimentados. Quizás la época más favorable para hacerlo sea el verano, por el clima agradable y la gran disponibilidad de servicios, pero no descartaría las otras estaciones para aquellos mas aventureros que se arriesgan a temperaturas más bajas e incluso la nieve.
El recorrido tradicional une las ciudades de Villa La Angostura con San Martin de los Andes ambas en la provincia de Neuquén. En mi caso, comencé en la vecina Rio Negro, mas precisamente en el aeropuerto de la ciudad de Bariloche. Desde allí y una vez en la rotonda de acceso de la ciudad, me desvié por la ruta 40 con destino a Dina Huapi. Un pequeño pueblito casi pegado a Bariloche, donde pude comprar provisiones antes de seguir camino, no sin antes realizar mi primer almuerzo en las costas del imponente Nahuel Huapi.

Mi idea era llegar en esta primer etapa hasta Villa La Angostura, pero el agobiante calor de la jornada y el desnivel que aumentaba al final del recorrido, me obligaron a detenerme en un camping del brazo Huemul, cuando había recorrido algo más de 55km.

Al día siguiente y con energías renovadas emprendí la segunda etapa hasta la Villa, pasando por Puerto Manzano y el ingreso al cerro Bayo, una muy linda y arbolada zona residencial. Una vez en la ciudad y ya instalado, me dispuse a recorrer el hermoso centro y área comercial, previo paso obligado por la oficina de turismo. Me gusto tanto que decidí quedarme dos días, para poder conocer el Parque Nacional Los Arrayanes. Sin ninguna duda, este parque es de visita casi obligatoria para los cicloturistas, ya que se puede llegar pedaleando atravesando la península de Quetrihue y un espeso bosque patagónico. Al ingreso del Parque hay un lugar donde se pueden dejar las bicicletas para disfrutar de la caminata en las pasarelas que se adentran dentro del bosque de Arrayanes.


De nuevo en la ruta 40, en la etapa 3 recorrí el lago Correntoso y el rio homónimo, que ostenta el título de rio más corto del mundo, ya que en pocos metros conecta este lago con el Nahuel Huapi. Mi siguiente parada fue en el lago Espejo, donde almorcé y aproveche para dormir una siesta en sus costas, luego de ese pequeño párate emprendí los 15 km que faltaban para llegar al Lago Espejo Chico, donde pase la noche. Para llegar a este lago hay que desviarse unos kilómetros de la ruta por un camino de ripio, pero sus aguas templadas y de un turquesa profundo merecen el esfuerzo, sumado a esto esa tarde me brindo uno de los atardeceres mas lindos de mi vida. Al día siguiente aproveche la mañana para degustar las exquisitas tortas fritas de la proveeduría y desayunar a orillas del rio Espejo Chico, sin desperdicio.


En la etapa 4 realice otro desvió al recorrido tradicional para conocer el hermoso pueblo de Villa Traful, que se encuentra a unos 30km de la ruta 40 y se accede a él por un camino de ripio en regular estado. Recomiendo detenerse a mitad de camino en Puerto Arrayan, donde se puede apreciar por primera vez el Lago Traful y sus hermosas costas. El pequeño pueblito de Traful es un paraíso de esta parte de la Patagonia, en los momentos donde el lago esta calmo, el agua es tan transparente que las embarcaciones parecen flotar en un espejo perfecto. En Villa Traful pueden encontrar almacenes y negocios para reaprovisionarse y hostel y camping para el descanso, también se pueden realizar excursiones, navegar sobre un bosque sumergido y degustar una excelente gastronomía. El mirador de los vientos es una de las paradas obligatorias de este lugar, desde donde podrán apreciar la magnitud de la naturaleza que lo rodea. Me gusto tanto Traful que decidí quedarme un día mas, para poder conocer el circuito de las cascadas y disfrutar de este pintoresco pueblito.

La etapa 5 tenía como destino final el camping Pichi Traful, que también se encuentra por fuera de la ruta principal. Para llegar al mismo tuve que desviarme unos cuantos kilómetros por un camino de ripio. El lugar es muy cómodo y con hermosas vistas del lago y del cerro Falkner.


Al día siguiente la lluvia apareció por primera vez en el viaje, me quede un par de horas más en la carpa pero ante un panorama que no parecía cambiar decidí emprender la marcha de igual manera. Neblina y una leve llovizna acompaño mí salida del Pichi Traful, llovizna que se fue acentuando cada vez más, convirtiéndose en tormenta al llegar al lago Falkner y Villarino. Si tuviera que describir la sensación del estar pedaleando bajo la lluvia en ese lugar, solo podría decir que me sentía inmensamente feliz. La lluvia me acompaño durante toda la etapa 6 hasta que llegue al lago Hermoso, ya en el Parque Nacional Lanin. Vale aclarar que mas allá de la adrenalina que sentí en toda la etapa, los últimos kilómetros se hicieron bastantes difíciles por el frio y un poco de viento que había empezado a soplar, pero nada que no se pueda solucionar con una buena ducha caliente al llegar al camping y un rico cafecito. Esa noche fue la más fría del viaje, con temperaturas bajo cero, un elemento clave por más que se viaje en verano, es la bolsa de dormir, para evitar pasar malos ratos.


Antes de emprender la última etapa, aproveche los kayaks que el camping tenía en alquiler para remar un buen rato por el lago. Feliz y con un sol radiante sobre mi rostro emprendí la séptima y última etapa del viaje, que me depositaria en el ultimo lago, el Lacar y en la ciudad de San Martin de los Andes, el gran objetivo de la travesía.
Esta etapa fue de disfrute pleno, viví los últimos kilómetros del recorrido queriendo capturar cada una de las imágenes que llegaban a mi retina. El Lago Machonico apareció detrás de un mirador como el ante último del recorrido, mas adelante llegue al “Arroyo partido” que se caracteriza por ser el único arroyo cuyas vertientes desembocan tanto en el océano Pacifico y el Atlántico. A unos 20 km de San Martín de los Andes hay un desvió de acceso al Cerro Chapelco y punto de inicio de un vertiginoso descenso de más de 15 kilómetros que nos permite dejar de pedalear por un buen rato y disfrutar de las hermosas panorámicas que nos brinda el Lago Lacar cuando aparece ante nuestros ojos. Imposible no emocionarse.

Así recorrí los últimos kilómetros de esta travesía, con lagrimas en los ojos y el pecho lleno de orgullo por haber culminado este sueño hecho aventura.
La recuerdo desde siempre, de niño me apretaba mucho y estaba tan pegada que lastimaba mi piel y asfixiaba mi aliento. Prácticamente no me dejaba mover en ninguna dirección, mis movimientos eran tan torpes y limitados que solo podía permanecer siempre en el mismo lugar.
Como pude me las ingenie para fabricar una especie de cortina que usaba bastante seguido, la ponía por encima de la jaula volviéndome casi invisible para el resto. Me daba mucha vergüenza que vieran mi jaula. Me daba mucha vergüenza que me vieran ahí adentro. Pero cuanto más inadvertido quería pasar la jaula más me apretaba y sus barrotes fríos se tensaban fuertemente sobre mi cuerpo.

Con los años fui creciendo, cada paso me costaba mucho, pero gracias a ellos la jaula se expandía poco a poco. Por momentos me sentía muy libre dentro de ella y veía a los barrotes muy lejos de mí, pero en otras situaciones se encogía y los barrotes se acercaban peligrosamente de nuevo.
Poco a poco el espacio que iba ganando me fue dando más confianza y seguridad. Me sentía más cómodo y los movimientos que daba dentro de la jaula no me lastimaban como antes. Todos los días me ejercitaba dentro de ella, no quería que los barrotes me volvieran a oprimir pero me negaba a pedir ayuda. Sin embargo algunas personas escucharon mis gritos mudos y se acercaron a la jaula, me extendieron sus manos y hasta hicieron fuerza ellos mismos para abrir las finas rejas, pero todo intento resultaba en vano.
Al despertar un día e intentar estirarme como cada mañana, nada impedía que extendiera mis brazos por completo. Me sorprendí al ver los barrotes muy lejos de mí, la jaula era enorme y podía moverme con total libertad. Tenía tanta libertad, que podía escurrirme fácilmente entre los barrotes e ir y venir entre el adentro y el afuera. Pero si me alejaba demasiado el miedo me paralizaba y volvía corriendo a lo que hasta ese momento era mi vergonzoso pero seguro refugio.

No había nada que me detuviera, el metal no apretaba mi cuerpo y el techo estaba tan alto que casi no podía verlo. Sin embargo me sentía tan asfixiado como antes. Ahogue mi llanto en el éter, descargue mis lagrimas sobre un piso regado de penas y lamentos, grite pidiendo ayuda pero ahora nadie respondió. Pase horas, días y semanas, acurrucado en aquel lugar vacío, dentro de una jaula ya inexistente, una jaula que solo yo podía ver. El afuera y el adentro ya no existían, solo estaba yo.
Hoy sigo aquí, luchando contra esos barrotes imaginarios de mi cabeza. Ya no pierdo vida ni lagrimas tirado en ese frío rincón que alguna vez considere un refugio. Debes en cuando tengo la necesidad de regresar y a veces lo hago sin darme cuenta. Solo vuelvo, sin miedos ni culpas.
Pero lo más importante de todo es que aprendí a caminar solo y muy lejos de esa antigua prisión.

Un adiós sabe a la desesperanza de un hasta luego que ambos sabemos que no se cumplirá. Un adiós intenta maquillar las penas, ocultar los llantos, disimular los enojos; los tuyos y los míos.
Un adiós sabe a las gotas de pena que derrame cuando nos dimos ese último beso. Nunca supe que era el último, quizás lo gélido de tus labios fue un indicio.

Me consuelo en el malestar de mis ojos, en el vacío de los tuyos y en un cielo de desengaños. Intento mirar lo que eras, pero tu hoy es tan distinto, tan frió y tan mecánico que me asusta. Mis lágrimas escupen tus recuerdos, mientras que tu olvido sepulta mi sonrisa en un ataúd de silencios.
Las sabanas, heladas desde nuestra última vez, encierran fantasmas pasados y miedos que gritan en noches sin luna y en días cubiertos de sombras. Me refugio en mi lado de la cama dejándome caer en lo profundo de mi almohada, sin querer despegar mi aliento de la fina tela que la recubre. Me vuelvo caníbal sobre ella, intentando ahogar las palabras mudas que no me atrevo pronunciar en voz alta.
Son noches/días de un no llanto doloroso, de lágrimas atragantadas en la garganta y palabras que se escapan a través de los parpados. Son días/noches largos, donde la melancolía me abate.
Te extraño. Así de simple. Así de complejo.
El sol fue el sustantivo y verbo de nuestra historia. Una historia sin comienzo y sin final. Simplemente el ocaso de tu presencia llego a mis días como el del sol tras cada horizonte. Hoy vivo la desgracia de una noche sin promesas de amanecer. Hoy soy dolor, soy lamento, soy angustia. Soy una cama vacía que me muestra tu ausencia tras cada pestañeo.
Marco días en el almanaque, arranco semanas enteras y tiro meses de mi vida en un sucio basurero esperando el olvido. El tiempo me duele en el cuerpo. Solo quiero que deje de doler y que la herida se haga piel.
Sé que pasara, siempre pasa. Pero el mientras tanto me agobia, me hiere y golpea a sangre fría aprovechándose de mi guardia baja en cada round. Prefiero no defenderme, me entrego a los fríos golpes del desamor, esperando quizás, que acaben conmigo de una buena vez. La victoria me es esquiva en estos duelos del ego.
Hoy me despido y te digo hasta nunca.
Hoy me despido y te digo adiós.

El presente nos tiene alejados de las rutas y los únicos viajes que podemos realizar son a través de nuestros recuerdos. Esto no quita que sea una excelente oportunidad para desempolvar viejas bitácoras o perdernos dentro de álbumes de fotos, físicos o digitales. Las anécdotas, las experiencias vividas y la gente que conocimos en el camino, son la mejor manera de escapar un poquito de este mundo de encierro.
Hoy les traigo dos relatos de viajes, de ciudades para ser mas precisos. Una argentina y otra chilena. Una me enamoro y otra no tanto. Pero de igual forma agradezco haber conocido ambas.

Tilcara es un mar de montañas colgando del cielo. Un arcoíris de colores tiñe sus cerros y un aroma a simpleza invade sus calles. Su gente sonríe en cada esquina y Tilcara te sonríe a cada paso.
Tilcara respira profundo en cada carnaval de febrero, donde un diablo pícaro despierta de su largo sueño. Tilcara renace en cada carnaval y el carnaval renace con ella. Tilcara son ramos de albahaca y de alegría, Tilcara son zambas cantadas bajito y besos escondidos detrás de la luna. Tilcara baila en noches eternas, dibuja amores en el firmamento y ahoga su sed en fresco vino tinto.Tilcara juega con los niños que corren en las puertas sus casas escapando del pucllay y con los no tan niños que salen a su encuentro.
Tilcara es un canto a la pachamama y en cada silaba grita por una América profunda, por la puna y la quebrada. Es un canto que se mezcla con el viento de los andes donde sus palabras se hacen aire, se vuelven cóndor y cardón, se transforma en sol y luna.

Querida Calama:
Ciudad de putas y mineros me dijeron en la terminal de Arica cuando indique mi rumbo. Luego de una noche agitada de viaje, entre controles y carabineros, llegamos a una ciudad perdida entre la cordillera y el desierto. La estación de buses era una simple calle, como la de tantas otras pequeñas ciudades latinoamericanas. A esas horas de la mañana el desierto no estaba solo afuera sino dentro de la ciudad.
Caminamos las primeras calles sin rumbo buscando algo, no sabíamos si un hotel, un bar para poder desayunar o una casa de cambio. Nos costó bastante encontrar las tres cosas. Ciudad de veredas vacías y caras largas. Una iglesia, una plaza y un ayuntamiento.
Te recuerdo Calama como una ciudad gris, de tonos opacos y un viento arremolinado que volaba arena entre tus calles y se llevaba tus mudos sonidos al cielo. Te recuerdo como un sentimiento de estar aislados del mundo, perdidos en el Atacama.
Un día basto para querer despedirte Calama. Veníamos cansados de un largo y agitado viaje. Quizás no eras vos, éramos nosotros. Pero no creo que haya en este caso, Calama querida, segundas oportunidades.

Él camina triste, con la mirada perdida en la punta de sus zapatos que patean las hojas secas del otoño.
Ella camina triste, mientras cruza la calle aprovecha para sacarse la careta, con la que todos los días falsea una sonrisa en el trabajo.
Ambos caminan por una ciudad caótica en hora pico, pero vacía para ellos. Los dos caminan ciegos para el mundo, con gargantas mudas para preguntas banales y lagrimas perdida en veredas sucias.
Él y ella caminan, separados pero juntos, él y ella tienen un mismo destino. Ese café de la calle San jerónimo era su refugio, siempre lo fue, desde ese primer cortado que compartieron al salir de la facultad.
Ella llega primero, no podía ser de otra manera. La noche anterior no había podido dormir, se la pasó de la cama al living llorando cada uno de los recuerdos que le traía una casa enorme, vacía y helada. Sin embargo estaba radiante, bella como siempre y como nunca. Se sienta en su mesa, la que está junto al ventanal y le indica a Osvaldo que le traiga un café chico.
Él llega a los pocos minutos, algo desarreglado y con un porte más bien desgarbado, las bolsas de sus ojos eran la clara muestra del llanto que lo atormento la noche anterior. Saluda a Osvaldo, quien busca realizar la clásica chicana fútbolera por el resultado de su amado Talleres el domingo pasado, pero no obtiene respuesta alguna. A partir de ese momento se llamo al silencio, fue un testigo mecánico sin oídos ni boca para ellos dos.
Él la saluda con un beso en la mejilla. No pudo resistir la tentación de sus labios color fuego, pero al intentar rosarlos con su boca, ella con un hábil y sutil movimiento corrige la dirección del mismo. Dolido toma asiento con el orgullo aun mas roto.
Las miradas de ambos están fijas en la mesa. Ella revuelve su café, mientras observa el dar vueltas de la cuchara una y otra vez. Él mueve sus dedos sobre las rodillas mientras un taloneo descompasado muestra su completo nerviosismo.

Cuando ambos toman el valor necesario para cruzar miradas se quedan petrificados. Los ojos de él eran el espejo de su alma, se podía ver a través de ellos cada uno de los pedazos en los cuales se había fragmentado. Los ojos de ella eran verdes y mostraban un prolijo delineado.
Él intento hablar, pero sus palabras parecían ahogarse en un llanto atragantado en su garganta. Ella solo lo miraba, quizás no tenía nada que decir o tenía que decirlo todo.
Sus ojos hablaban con un lenguaje simple y sincero, mientras sus bocas permanecían mudas. Mejor así, bocas cerradas evitan palabras vacías.
Él se da por vencido.
Ella entendió todo, no ahora, hace tiempo.
Bebieron el último sorbo sin dejar de mirarse. Sus palabras previas habían dicho lo opuesto de lo que ahora gritaban sus ojos. Pero todo era en vano porque ya no había nada más que hacer.
– Me di todo, ¿sabes? Todo, dijo él.
-Lo sé, contesto ella.
“La sfarffallatura, es la liberación de la mariposa cuando se echa a volar. El paso de larva a mariposa es un proceso delicadísimo y solo se completa con éxito si se dan las condiciones optimas de luz, temperatura, tiempo, tranquilidad y reposo.”
Interesante, ¿no?
Hoy cuarto domingo de cuarentena me encontré descubriendo esta palabra hasta ahora desconocida para mí, mientras leía en el jardín de casa. El sol de otoño invitaba a desayunar afuera. Mientras la manteca se fundía sobre la tostada tibia y el café con leche humeaba en un gran tazón, mis ojos le prestaban particular atención a este párrafo. Lejos de ser un libro de biología, esta novela histórica distaba mucho de buscar explicaciones científicas al desarrollo germinal de una larva.
No proseguí con la lectura, habría tiempo después para continuarla, los domingos son largos en cuarentena, como todos los días. Mientras soplaba mi café intentando sin resultados enfriarlo, pensaba en esa palabra: sfarffallatura.
¿Existirá quizás un proceso similar en la vida humana? Me pregunto de manera filosofal mientras miro concentrado el infinito verde del parque.
Madures, es la primera palabra que se me viene a la cabeza. Pero es muy relativa, algunos la alcanzan antes, otros de forma más tardía y otros nunca llegan. Para algunos la madures se da por cambios físicos, para otros por aspectos más psicológicos. Y si nos ponemos a hilar fino, nadie puede establecer un significado estricto de madures, sin caer de manera arbitraria en un falso intento de objetividad.
En cambio las mariposas pasan por este mágico proceso de transformación, de un ser rechazado y hasta desagradable por su aspecto, de movimientos torpes y toscos y sin ninguna gracia, a uno de los insectos mas maravillosamente bellos del planeta. De alas vistosas y coloridas, capaz de realizar sutiles y ágiles movimientos en el aire.
Sigo con otra tostada, ahora con un poco de miel. Ya son varias, no llevo la cuenta.
Es un proceso frágil, muy delicado, que depende de una serie de factores externos como la temperatura, humedad y hasta la quietud del ambiente para poder ser exitoso. Un proceso propio y exclusivo de la larva, interno y sutil, pero que sin el afuera resulta imposible. Un equilibrio cuasi perfecto de dos mundos, a veces tiranos entre sí pero en otros capaces de realizar milagros en conjunto.
Quizás este ahora, este presente que estamos viviendo, este hoy tan tirano y que tanto nos duele, vino para que llevemos a cabo nuestra propia sfarffallatura. Este proceso interno del que carecemos, este cambio radical, la transformación lenta, sutil, y mágica en un ser capaz de dejar el suelo y comenzar a volar. La calma es ley en el ambiente, el tiempo parece haberse detenido hace casi una treintena de días y el otoño tiñe de calma con sus hojas amarillentas cada rincón del paisaje.

Las condiciones están, el afuera, lo externo. Ahora resta saber si cada uno de nosotros está preparado para iniciar este viaje hacia nosotros mismos, hacia nuestro yo más intimo, dejar salir nuestras alas y comenzar a volar.

En algún lugar de mis sueños…
Veo dormir su cuerpo desnudo junto al mío, su cabeza descansa en mi pecho y su aliento fluye de una manera casi imperceptible a través de sus fosas nasales, mientras mis dedos se enriedan en su pelo. El calor de la cama le hace frente al frío gélido que se aprecia detrás de las ventanas. ¿Qué día es hoy? No lo recuerdo y tampoco importa, ya da igual, día, mes, hora, es indistinto. Me acerco a su boca entreabierta y aprovechándome de su estado de plena somnolencia apoyo mis labios suavemente sobre los suyos. Agradece el gesto con una leve sonrisa, mientras aprovecha la ocasión para taparse y continuar durmiendo.
Me levanto de la cama, el fuego de la chimenea está a punto de apagarse. Avivo las llamas y caliento el café sobre ellas. Me encantan estos rituales simples que parecen anclados en el tiempo. La pava eléctrica o la cocina a gas acelerarían este proceso. Pero preparar el café en la vieja cafetera mientras veo como las llamas envuelven su ennegrecida estructura me genera una sensación cuasi hipnótica. Escucho pasos, la veo venir aun desnuda, envuelta en el grueso acolchado. Le resulta enorme para su delicado cuerpo, arrastra el sobrante por el piso. Mis ojos enamorados destellan un brillo singular ante su sola presencia.
Sirvo dos tazas de café. Se acurruca junto a mí. Observamos el fuego arder y disfrutamos de su calor. El mundo parece estar en calma y yo en el lugar mágico donde me siento inmortal; sus brazos.

Sin notarlo me quedo entre dormido. Me despierto asustado, el fuego se había consumido por completo, la habitación estaba helada y el café derramado en la alfombra. Que torpe soy. Busco su cuerpo y no lo encuentro, todavía un poco desconcertado por el sueño voy hacia el cuarto gritando su nombre. Me detengo súbitamente antes de llegar. Golpeo con mi puño la pared y una mueca de desilusión se dibuja en mi rostro.
Ella no está. Ella nunca estuvo. Ella solamente vivió por un instante en el vacío de mis sueños.