Uniendo Valles. Cicloturismo por las sierras de Córdoba. Parte II

Etapa: 3, 4 y 5 :  “Pedaleando entre las nubes hacia los llanos riojanos”

El cruce de las sierras grandes por su extremo norte, implicaba en este viaje no solo un desafío físico sino también emocional, ya que realizaría el mismo en solitario, en casi total auto subsistencia.

Luego de las dos etapas descritas en el post anterior https://efimeramentemortales.art.blog/2020/03/05/uniendo-valles-cicloturismo-por-las-sierras-de-cordoba/, ahora restaba atravesar la amplia pampa de altura característica de nuestras serranías, para luego comenzar el ansiado descenso.

Rozando los cerros a baja altura, las nubes pintaban la mañana de gris y daban una frescura al ambiente que se agradecía después de los días previos de intenso calor. A diferencia de las etapas pasadas, pocos eran los vehículos que transitaban esta parte del camino. Soledad y silencio serán los dos adjetivos que utilizare para describir esta parte del viaje. En muchos momentos me encontré pedaleando en una total abstracción, sin pensar en nada ni en nadie, solo concentrado en avanzar, observando el abrupto horizonte al que me dirigía sin realizar ningún tipo de juicio. El viento rosaba mi rostro y silbaba entre las quebradas, la soledad era total.  Me encontraba en el medio de la nada, o mejor dicho DE TODO. La naturaleza plena se presentaba ante mí y yo sin desafiarla, pero sin temerle, con respeto y decisión avanzaba.  La soberbia magnitud del paisaje me mostraba también lo frágil e insignificante que es nuestra especie, pero también lo tenaces y perseverantes que podemos ser.

Al llegar al paraje de Cuchilla Nevada, las bajadas comenzaron a ser más frecuentes, pero intercaladas con duras subidas. Los ríos Guampa y San Guillermo se presentaban como oasis que permitían refrescarse a sus orillas y reponer energías.  

Luego de unos 40 km de pedaleo, llegue al pequeño pueblo de San Jerónimo, inicio de una vertiginoso y divertido descenso que atravesando Tala Cañada y Taninga me deposito en Salsacate, ciudad donde descansaría esa noche. Al día siguiente me esperaba el famoso camino de los túneles.

A 35 km de Salsacate inicia el camino de los túneles, una imponente obra de ingeniería construida a principios de la década de 1930 con el fin de agilizar la comunicación  con la región de cuyo.  Tras los primeros kilómetros pude comprobar que el pronóstico de lluvia se hacía cada vez más factible, una tormenta considerable se comenzaba  a formar a mi derecha y avanzaba rápidamente sobre los volcanes de Pocho.  A los pocos kilómetros la tormenta se hizo presente en su totalidad, obligándome a hacer un párate momentáneo en la localidad de las palmas. 

Volcanes de Pocho.

Luego de media hora de una lluvia intensa continúe viaje. El camino inicio una subida constante que tuvo como punto final el filo de las sierras, que aun permanecían envueltas por un manto blanco de nubes. 

Al llegar a la cima y comenzar el descenso hacia los túneles, la naturaleza me dio un nuevo golpe de humanidad, mostrándome paisajes que escapaban por mucho a lo que me podría haber imaginado.  Por cinco días lo único que tuve delante de mis ojos fueron montañas y  en ese momento se abrieron antes mis ojos los inmensos llanos riojanos, una extensión sin fin de tierra que parecía perderse en el horizonte.  

Luego del ingreso al primer túnel el camino serpentea en un descenso vertiginoso e ideal para soltar un poco los frenos y disfrutar de la adrenalina que el mismo genera. Las curvas se suceden una tras otra, siendo muchas paradas casi obligatorias para las fotos de rigor. Una vez abajo y dejando las sierras a mis espaldas una recta que parece infinita me deposita en el paraje del cadillo, punto de desvió hacia la ruta provincial 51 y la Reserva provincial Chancani, que sería mi lugar de descanso esa noche.

Ingreso a la Reserva Provincial Chancani.

La reserva provincial ofrece camping libre sin costo para sus visitantes y la posibilidad de realizar caminatas por los diversos circuitos dentro del parque. Pero desde mi punto de vista los atractivos más destacados que ofrece son el contacto directo con la flora y fauna de la región y unos de los atardeceres y amaneceres más lindos que pude ver.

La lluvia del día siguiente me hizo imposible continuar ruta, así que luego de un descanso obligado emprendí el último tramo de 70 km hasta Villa Dolores y La Paz. Luego de atravesar el pueblo de Chancani, la RP51 inicia una recta con leves curvas y casi llana que corre paralela al cordón serrano y se adentra dentro del bosque chaqueño occidental.  El paisaje es un tanto más monótono que los anteriores pero no puedo negar que tiene su encanto. Como dicen, la belleza radica en los ojos de quien la sabe ver.  Luego de poco más de cinco horas de pedaleo llegue a la ciudad de Villa Dolores, que fue el punto de descanso donde repuse energías antes de emprender el último tramo hasta La Paz, en el extremo sur del departamento San Javier, punto final de este viaje.

«Sabiduría no es lo mismo que conocimiento y no saber lo que vamos a hacer no significa que no estemos haciendo lo correcto. En ocasiones, nuestros propósitos pueden estar mejor servidos cuando no los conocemos.»

Publicado por Silvio German Godoy Argiz

Profesor de historia, deportista, escritor y muchos etcéteras. -Cazador de sueños perdidos- Mí libro.

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