El espacio que se encuentra entre la nada y el todo es su lugar. Se mueve con facilidad entre los hechos y la inercia, entre los deseos y los miedos. Se alimenta del ego, la pasión y la esperanza.
El cazador de sueños perdidos está ahí, dentro tuyo, dentro mío. Devorando día a día la ilusión, la quimera ideal que se crea entre el puedo y el no puedo.